
Ceroinspiración, 2011
María del Carmen Carrión, Quito, Ecuador
Esta no es una invitación a visitar una exposición, pues el sentido de una muestra implica la reunión de objetos terminados, obras que han pasado los filtros de selección de un artista y en cierta medida se han distinguido de los ejercicios que terminan como intentos fallidos, o de los procesos que con o sin intención son generalmente ocultados.
Esta no es una reunión de obra por decirlo de alguna manera “terminada” y como tal desligada de su proceso de formación. Esta es una invitación a visitar un estudio abierto, en donde lo que se presenta no son productos sino procesos. Esta puesta en abismo de la obra, reemplazada por una puesta en escena del estudio y por una performatividad del proceso artístico es a su vez la manera de hacer visible la residencia, que en ceroinspiración realiza el artista mexicano Eric Reyes-Lamothe.
Este programa de residencias propone estadías cortas de investigación, donde den inicio o continuación procesos artísticos que interesan al artista y en los cuales se encuentra envuelto. Nos interesa que nuestros residentes se conecten de forma activa con la escena artística local y para eso hemos generado el formato Remedios Caseros, un espacio informal de intercambio de portafolios y circulación de saberes, buscando de esta manera potenciar la formación de redes y el diálogo crítico.
Eric trabaja a partir de series que se elaboran y cobran forma en largos períodos, muchas quedando latentes para ser revistadas en ocasiones posteriores, entre ellas se encuentra Multitudes Mínimas, una serie que ha mudado por distintos formatos, en la que el artista explora las multitudes, buscando encontrar un sentido poético de dichos eventos, y que como él explica no representa solamente un conglomerado de gente sino un punto de arranque a cantidades mínimas de información que se transforman. “La práctica siempre se da a partir de los procesos del grabado, desde el origen/original a la multiplicidad y de regreso al origen, en un flujo continuo”, explica Eric.
Complementario a dicho cuerpo de trabajo está uno más reciente, el de Los Solitarios, una inflexión donde el fantasma de la multitud revela la soledad del individuo.
María del Carmen Carrión
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Hola y Adiós, 2010
Leticia Gutiérrez, Casa del Lago Juan José Arreola
El trabajo de Eric Reyes-Lamothe (Tulancingo, México, 1974) en Hola y adiós, Ensayo sobre política y papel, explora la conformación de la sociedad de masas e insinúa un paralelismo entre las estructuras políticas y las vivencias personales. Reyes-Lamothe reflexiona sobre el papel como material y como valor. Traza con acuarela imágenes de multitudes, de escenas de poder y cavila sobre el carácter legislativo del dinero.
El título de la exposición –además de remitir a una de las piezas exhibidas- hace alusión a la brevedad que puede existir entre un encuentro y una despedida, relacionándolo incluso con la fragilidad de la vida política. Hola y adiós. Ensayo sobre política y papel explora lo efímero que, a su vez, está vinculado a la fragmentación, a la ruptura y a su consecuente reparación; es decir, establece la imposibilidad de regresar a un estado original. La serie “Cada vez que rompo tu corazón, lo reparo (y se pone peor)”, da cuenta de ello al presentar los pedazos de vasijas de cerámica rotas unidas con papel bond o tabaco.
Así también, en aras de cancelar el valor que tiene el papel como medio legal de pago, el artista corta nueve billetes de cien pesos y presenta un video de la destrucción de boletas de votación una vez terminando el proceso electoral. Si bien esta acción registra el uso del papel como boletas de votación hasta su fin último (ser destruidas después de una elección), en el caso del dinero seccionado sí se anula su función como documento monetario, por lo que ambos, tanto la boleta como el billete, cuestionan la validez de su concepción inicial. De esta manera, el autor sugiere visibilizar la correspondencia que existe entre el papel y el poder, llegando al extremo de comprar en el periódico un espacio en blanco: un gesto que niega el objetivo original de un diario, informar.
La multitud en Reyes-Lamothe es objeto y metodología; su reflexión central es el discurso de la masa, donde la democracia es sólo una derivación de este tópico. El artista cuestiona los fines culturales de los objetos. Recurre incluso a las fracciones como composición de un todo e insiste en la suma de individualidades. Así, en la imagen de los lirios, contrapone la abundancia con la maleza; mientras que en las esculturas de chicles remite al acto aleatorio y azaroso de su confección colectiva, producto de la acción espontánea de un grupo a favor de un fin, asumido en común, pero no impuesto; o bien, construye una mesa con la forma del estado de Hidalgo como plataforma de discusión destinada al diálogo político.
En Hola y adiós. Ensayo sobre política y papel este último, precisamente el papel, se convierte en un símbolo a la vez que en la finalidad última de la política. El artista considera la idea de brevedad como poesía, donde el sentido velado por la ausencia de lo dicho se inserta, a su vez, dentro del paradigma de la bidimensionalidad del papel. En este sentido, Hola y adiós, es política como poesía y poesía como política.
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Sleeping Multitude, 2008
Chris Driessen, Fundament Foundation, Netherlands
Het werk van Eric Reyes-Lamothe (Pachuca, Mexico, 1974, woont en werkt in Pachuca) is overwegend conceptueel van karakter en vindt zijn oorsprong in observaties van hoe een gemeenschap zich als lichaam of massa manifesteert. Reyes-Lamothe werkt deze observaties uit in uiterst poëtische tekeningen van groepen mensen.
Deze tekeningen staan echter zelden op zichzelf, maar dienen gelezen te worden vanuit de notities en overwegingen, die de kunstenaars als losse apendices toevoegt. Het werk is uiteindelijk diep sociaal bewogen, met een grote sympathie voor de anonieme massa, die zich ondanks allerlei vormen van onderdrukking nooit geheel laat beteugelen.
De kunstenaar besloot, overeenkomstig zijn idealistische uitgangspunten, niet te kiezen voor een persoonlijk werk. Zijn voorstel is een consortium, een open forum, en volstrekt afhankelijk van de medewerking van vele anderen.
Reyes-Lamothe, die vanzelfsprekend al een grote interesse heeft in het plein als arena voor de zich manifesterende massa, zette zijn algemene onderzoek naar de historie en betekenissen van pleinen voort en verkende ook zoveel mogelijk de context van het Pieter Vreedeplein, Tilburg zelf.
Hij werd getroffen door de luchtige mobiliteit van de fietsende Tilburger, wat voor hem een metafoor is voor de kracht van het individu, en door de onTilburgse corporate-space uitstraling van het Pieter Vreedeplein, dat niet alleen sterk commercieel is, maar voor een deel geen eigenlijke openbare ruimte, wat onder andere al blijkt uit het feit dat projectontwikkelaars kunnen bepalen dat er op het plein geen ruimte is voor kunst.
Reyes-Lamothes ontdekte dat de onderste laag van de ondergrondse parkeergarage door geen enkele automobilist gebruikt wordt; het is nieuwe, lege ruimte, enkel voorzien van een goed lichtplan en standaard muzak.
Reyes-Lamothes voorstel bestaat uit een pleidooi om deze ruimte vrij te geven voor artistiek handelen: lezingen, concerten, dance-events, theater en dans en tentoonstellingen.
Enigszins aarzelend doet de kunstenaar zelf een voorstel voor een opstelling van beeldende kunst, enkel als voorbeeld: een installatie bestaande uit aanhangwagens gevuld met videoschermen, waarop slapende en snurkende mensen te zien en te horen zijn. Reyes-Lamothe geeft duidelijk voorkeur aan de wakkere fietser.
The work of Eric Reyes-Lamothe (Pachuca, Mexico, 1974, lives and works in Pachuca) is mainly conceptual in character and derives form observations on the possibilities of a community to manifest itself as body or mass. Reyes-Lamothe elaborates these observations in poetic drawings of groups of people.
These drawings are never autonomous but ought to be interpreted with the notes and considerations that the artist adds as separate apendices. Reyes-Lamothes work is in the end deeply socially engaged, with a powerful sympathy for the anonymous masses, which despite all kinds of actual or potential suppression can never be completely curbed.
The artist decided, conform his idealist starting points, not to choose for a personal work of art. His proposal is a consortium, an open forum, and completely dependant on the collaboration of many other parties. Reyes-Lamothe, who has a self-evident interest in the square as arena for the masses, continued his general research into the history and meanings of squares in general. He explored just as much the context of Pieter Vreedeplein, the town of Tilburg itself.
He was struck by the airy mobility of the many cycling citizens, which for him are a metaphor for the power of the individual, but also by the corporate space atmosphere of the square, which is not real public space, partly expressed by the fact that real estate developers have the power to decide that no art is allowed in the mall or on the square. Reyes-Lamothe discovered that the lowest level of the underground parking garage is never used; it is new empty space, only provided with neat lighting and standard muzak.
The artist’s proposal is a plea to give this space to artistic action: lectures, concerts, dance-events, theater and dance and exhibitions. Slightly hesitant the artist does a proposal for a visual art project: an installation consisting of a large number of small trailers provided with video screens, in which sleeping and snoring people can be seen and heard. Reyes-Lamothe obviously prefers the alert cyclist.
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To Own Nothing, 2008
Paola Santoscoy, New Langton Center for the Arts, San Francisco
To Own Nothing is a paper-cut piece mounted perpendicular to the wall that projects a shadow of this phrase when lit from below. The immateriality of the shadow and its ephemeral nature are combined with the use of a mechanism that renders the shadow intermittent, thus visually reiterating the passage of time.
The phrase is a fragment taken from an aphorism attributed to the Greek philosopher Diogenes: “To own nothing is the beginning of happiness”. As in many of his pithy sayings here Diogenes takes a stance that questions the limitations generated by possession, or more precisely by being possessed by one’s belongings or by society’s norms.
By appropriating only the first three words of this phrase the artist transforms it’s meaning and at the same time avoids taking a dogmatic position. Instead, by leaving it open he introduces his own questioning related to the fetishization of the artwork within the art market, the construction of meaning and the role of the individual perception or completion of the work. The latter relates to a broader interest in his artistic investigation: the different layering, strata, voices and individualities involved in a crowd.