
El trabajo de Eric Reyes-Lamothe (Tulancingo, México, 1974) en Hola y adiós, Ensayo sobre política y papel, explora la conformación de la sociedad de masas e insinúa un paralelismo entre las estructuras políticas y las vivencias personales. Reyes-Lamothe reflexiona sobre el papel como material y como valor. Traza con acuarela imágenes de multitudes, de escenas de poder y cavila sobre el carácter legislativo del dinero.
El título de la exposición –además de remitir a una de las piezas exhibidas- hace alusión a la brevedad que puede existir entre un encuentro y una despedida, relacionándolo incluso con la fragilidad de la vida política. Hola y adiós. Ensayo sobre política y papel explora lo efímero que, a su vez, está vinculado a la fragmentación, a la ruptura y a su consecuente reparación; es decir, establece la imposibilidad de regresar a un estado original. La serie “Cada vez que rompo tu corazón, lo reparo (y se pone peor)”, da cuenta de ello al presentar los pedazos de vasijas de cerámica rotas unidas con papel bond o tabaco.
Así también, en aras de cancelar el valor que tiene el papel como medio legal de pago, el artista corta nueve billetes de cien pesos y presenta un video de la destrucción de boletas de votación una vez terminando el proceso electoral. Si bien esta acción registra el uso del papel como boletas de votación hasta su fin último (ser destruidas después de una elección), en el caso del dinero seccionado sí se anula su función como documento monetario, por lo que ambos, tanto la boleta como el billete, cuestionan la validez de su concepción inicial. De esta manera, el autor sugiere visibilizar la correspondencia que existe entre el papel y el poder, llegando al extremo de comprar en el periódico un espacio en blanco: un gesto que niega el objetivo original de un diario, informar.
La multitud en Reyes-Lamothe es objeto y metodología; su reflexión central es el discurso de la masa, donde la democracia es sólo una derivación de este tópico. El artista cuestiona los fines culturales de los objetos. Recurre incluso a las fracciones como composición de un todo e insiste en la suma de individualidades. Así, en la imagen de los lirios, contrapone la abundancia con la maleza; mientras que en las esculturas de chicles remite al acto aleatorio y azaroso de su confección colectiva, producto de la acción espontánea de un grupo a favor de un fin, asumido en común, pero no impuesto; o bien, construye una mesa con la forma del estado de Hidalgo como plataforma de discusión destinada al diálogo político.
En Hola y adiós. Ensayo sobre política y papel este último, precisamente el papel, se convierte en un símbolo a la vez que en la finalidad última de la política. El artista considera la idea de brevedad como poesía, donde el sentido velado por la ausencia de lo dicho se inserta, a su vez, dentro del paradigma de la bidimensionalidad del papel. En este sentido, Hola y adiós, es política como poesía y poesía como política.
Leticia Gutiérrez, Casa del Lago, 2010